Las redes y Culiacán


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Gilberto Mensajero Armenta

Las redes y Culiacán

Internet es una gigantesca máquina de espionaje al servicio del poder. Debemos luchar contra esta tendencia y convertirla en un motor de transparencia para el ciudadano

Julian Assange

En el despacho anterior leyó usted como el vacío de información fue primero, y después todo lo demás respecto a los violentos hechos en Culiacán. La estrategia posterior que siguen los operadores de la 4T parece indicar que más que un vacío, lo que recibieron del Cisen o de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) pudo haber sido información intencionalmente falsa, tergiversada o maliciosa.

Y es que la dinámica que siguen para corregir el fallido operativo - o al menos para venderlo lo mejor posible ante el ciudadano – de tan infantil y burda, no hace más que pensar que fueron engañados antes, durante y después de Ovidio Guzmán.

Mire usted:

Recordar primero que la superioridad del cártel de Sinaloa fue abrumadora en elementos, armamento, vehículos, equipo de comunicación, conocimiento de las vialidades claves y dominio de los puntos de riesgo de la ciudad, logística, tiempos de traslado y amén lo que usted quiera agregar. Esa superioridad se impuso al operativo porque, o la federación no tenía la información completa, o recibió la información que el mismo cártel quiso que le llegara. Quien escribe quiere pensar que fue la primera causa arriba listada, aunque la campaña que siguen en redes para justificar los hechos indica que fue la primera, si, pero con altas dosis de la segunda que no permite a los operadores de la 4T pensar con inteligencia.

Y es que en las redes sociales parece que los grupos que quieren quedar bien con el presidente, defendiéndolo, jalan de la carreta en direcciones diferentes, perjudicándolo.

Primero, la dirigente nacional del partido Morena, Yeidckol Polevnsky Gurwitz (antes Citlali Ibáñez Camacho), en una desastrosa participación, sale a cuadro para decir que no permitirían a los críticos desaprobar la acción de liberar a Ovidio Guzmán López, presunto narcotraficante. Tan desafortunada fue, que debió salir dias después a recomponer sus declaraciones por dos causas: los críticos eran politicos y militantes de partidos de oposición, pero también lo fueron ciudadanos apartidistas. Segundo, su declaración fue altamente intimidante e inapropiada para un partido que promueve la libertad de expresión, el respeto al derecho ajeno, y la democracia.

Segundo, en redes sociales como Facebook y Twitter exageraron de tal forma la campaña, usando bots y troles, que la información que pretendieron viralizar se desvirtuó y terminó por ser tan infantil y ridícula, que dejo de ser veraz y creíble.

Tercero, y como principal antecedente de que la federación pudo haber recibido información intencionalmente falsa, es la estrategia de posicionar supuestas detenciones de capos del narcotráfico y su posterior y casi inmediata liberación, con la intención de explicar, avalar y justificar la misma acción, pero con Ovidio Guzmán López.

En este sentido, es importante entender que los casos de detenciones y liberaciones – que si están debidamente documentadas - solo han provocado el exponencial crecimiento de estos capos en Tamaulipas y Nuevo León uno, y en Jalisco y Michoacán el otro. Lo sucedido en Culiacán hará lo mismo en Sinaloa y Sonora.

Y es aquí, ante tal cantidad de datos, que empieza a parecer increíble que los analistas y operadores mediáticos de la 4T no den cuenta de esto, y no solo permitan tan atrofiada campaña en redes sociales, sino que sigan alentándola en voz de dirigentes nacionales y estatales, líderes de opinión, columnistas, opinólogos y comentócratas, ahora al servicio de Morena a nivel nacional.

Señalan con flamígero dedo que los cárteles del narcotrafico son producto de la corrupción del Prian del pasado, evocan detenciones y liberaciones de sus capos en sexenios pasados desgarrándose vestiduras, pero luego señalan la detención y aplauden la liberación de uno más por parte de la 4T, sin ver pendiendo sobre ellos la espada de Damocles.

Si los Zetas y los del CJNG son el pecado capital de la oligarquía prianista, los chapitos lo será para la 4T, lo lamentable es que sigan sin entenderlo.

Gracias por la lectura. Puede seguirme en @mensajero34 y en facebook.com/gilberto.armenta.16 también como MensajeroRed en todas l

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