Crisis ciudadana 


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Gilberto Armenta

Crisis ciudadana

 

Curiosamente los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado. Alberto Moravia

 

La crisis en el Congreso de Sonora es mas grave de lo que ya se llegó a escribir o suponer.

 

No solo es la parálisis administrativa por el tema de los 16 cesados, ni la legislativa que hasta hoy no integra comisiones, tampoco la novatez que comete pifia tras pifia en cada sesión.

 

La ausencia de poder al interior del Legislativo es lo que debe preocupar al sonorense.

 

Hasta el 02 de octubre se han desarrollado cinco sesiones ordinarias. Todas plagadas de errores y procedimientos equivocados.

 

El riesgo es que, ante esta mala praxis legislativa, no solo sea posible dejar sin efecto jurídico las decisiones que se tomen, sino que usted, como ciudadano dependiente de este Congreso Local, quede expuesto a leyes de intima afectación en su contra, o que violen sus derechos humanos más elementales.

 

Podría darse el caso de que se presenten amparos contra lo que en el Congreso se apruebe, o reclamos ciudadanos para dejar sin efecto las decisiones que ahí se diriman.

 

Por eso es por lo que hay crisis ciudadana.

 

Por otro lado, resulta imperdonable la intervención de asesores jurídicos externos en el desarrollo de las sesiones. Y es peligroso además que estos asesores puedan ser militantes o parte del jurídico de Morena estatal o nacional.

 

La presidencia del Congreso de Sonora está a cargo de Rosa María Mancha Ornelas, y Mauro Rivera y Gustavo Jiménez, se han identificado como asesores y/o representantes de presidencia ante medios de comunicación.

 

El primero acompañó a la maestra Mancha en una conferencia de prensa, donde anunció la parte jurídica que ellos defienden en relación con los cesados. El segundo dirigió las acciones en el desarrollo de la sesión ordinaria, donde no se aprobó el nombramiento a nuevos funcionarios en el Congreso.

 

Por lo menos en el caso de Gustavo Jiménez, se trata de una inminente intervención partidista en el desarrollo de las sesiones ordinarias, suplantando las funciones del cuerpo jurídico del legislativo, que está a cargo de apoyar a presidencia en ese desarrollo.

 

Una pregunta obligada salta ¿Quién cubre los honorarios, viáticos y gastos de estos dos personajes? ¿Los cubre la maestra Mancha con sus propios recursos? ¿Los cubre el partido Morena? ¿Acaso los cubre el Congreso como gastos de representación o por asesoría externa?

 

Alguien tendrá que dar respuesta.

 

La crisis ciudadana que se intenta explicar se acentúa más al observar la actuación de los militantes o simpatizantes de Morena que, desesperados, intentaron boicotear la sesión ya mencionada.

Insultos soeces a los diputados de otros partidos, amenazas, agresiones verbales, y sapos y culebras fueron la forma en la que, a complacencia de los diputados de Morena, se demostró que en Sonora el clasismo legislativo se inclina a la izquierda.

 

Para la bancada de la extinta coalición las minorías no valen, no importan, no tienen representación. La diputada Yumiko Palomares se refirió a los 16 cesados no como funcionarios o ex, ni siquiera como ciudadanos, sino como “esos” que dijo ella, viven en la corrupción.

 

La ciudadanía está en crisis, sin duda. Y está en crisis porque la representación legislativa que debería velar por sus derechos, por sus leyes y justicia, por sus valores e intereses, lo hace solo por los revolucionarios que el pasado 01 de julio votaron por ellos.

 

La crisis de gobierno, donde lejos del curriculum o experiencia solo demanda ser pariente o amigo del alcalde para conseguir empleo, la crisis legislativa que no avanza porque algunos diputados se sienten tanque de guerra contra el enemigo Prian, y ahora la crisis del ciudadano que lo descalifica si no votó por la Cuarta Transformación, están convirtiendo a Sonora en un polvorín político.

 

Pocos lo ven así, como un polvorín. Muchos menos lo entienden como tal. Pero apenas a 16 días de que el nuevo sistema político tomó posesión de sus cargos, las evidencias que lo demuestran están ya en remolino ascendente.

 

Nada más peligroso para una sociedad que la inoperatividad en cualquiera de los tres poderes.

 

En Sonora, el legislativo, con todos los errores que Morena está cometiendo en la interpretación de sus funciones como diputados, van camino al desfiladero. Más vale que el Partido Encuentro Social analice bien su apoyo como bancada. El partido del Trabajo ya va por otro rumbo. La historia continúa…

 

Gracias por la lectura. Puede seguirme en @mensajero34 y en facebook.com/gilberto.armenta.16

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