Sobrepeso y obesidad policiaca


Sobrepeso y obesidad policiaca

 

Se tiene la imagen del policía mexicano que es obeso, como que así se han generalizado, pero no es así y no debe de ser así, se debe pensar en una figura más digna, no por estética, primero por la salud de cada uno de los elementos y luego por la imagen que proyectan ante la sociedad. 

 

La forma física de un policía debe ser mucho mejor que la de sus enemigos, la obesidad y los delincuentes.

 

La policía no escapa a este mal, la obesidad. Amén del problema de salud y ausentismo que éstos enfrentan, los delincuentes escapan fácilmente de sus manos cuando los desafían cuerpo a cuerpo.

 

En el Centro Comercial (suceden robos a transeúntes constantemente) dos policías municipales acorralaron a un muchacho que al parecer había robado, pero al llegar a un sitio donde la patrulla no entraba, se bajaron de la unidad, uno se dispuso a correr tras el facineroso, mientras otro cuidaba la unidad, el agente corrió por dos cuadras, a la tercera, iba pálido, jadeante, y con la boca reseca.

 

El escurridizo, hábil y delgado delincuente huyó con facilidad, con un salto de venado trepó a una barda en una calle y se fue muy campante con rumbo desconocido. 

 

El policía quiso emular al ratero, intentó trepar la barda, imposible un abdomen de 10 kilos de sobrepeso se lo impidió, como estos casos se repiten con frecuencia en los recorridos de vigilancia por la ciudad capital, las consecuencias del sobrepeso y obesidad son desastrosas, la policía no escapa a este mal.

 

Los ladrones saben de esta limitación de los policías y los obligan a competir cuerpo a cuerpo, sin patrullas o moto. Huyen por los andadores, o corren en sentido contrario.

 

"Es prudente que los Jefes policíacos inicien una campaña para detectar colesterol y triglicéridos" en los elementos que conforman la corporación, ya que esto es muy común que degenere en la diabetes, además tendrán que correr, ejercitarse físicamente para adelgazar y desarrollar mejor su trabajo, considerando que todo lleva un proceso.

 

En otras municipios también se padece este problema y buscan un modo de combatir el sobre peso y la obesidad, el sedentarismo y exceso de ingesta en calorías (grasas), son las principales causas.

 

Es una situación que preocupa mucho, el estar en buena condición física es parte de la capacitación de los elementos de seguridad pública, es importante para ellos que tengan un buen esquema de salud. 

 

No se les ha enseñado a tener una alimentación balanceada, "ingieren lo inadecuado, hay tres niveles de obesidad, el más alto es el que causa daños como diabetes, hipertensión arterial, triglicéridos".

 

La mayoría recurre a la comida rápida (frituras, tortas, pizzas, tacos) por falta de tiempo. La psicología es fundamental en el tratamiento de la obesidad, porque si controlan los aspectos emocionales los demás aspectos estarán en armonía, como la nutrición.

 

"El estrés es desencadenante de varios males, tanto para la obesidad como otros problemas. Es silencioso, no se detecta hasta que llega a su máxima expresión. Puede provocar ansiedad que se sacia al comer, depresión que se resuelve comiendo".

 

Se pidió la opinión a un Psicólogo, quien garantizó que mediante consultas diarias y semanales, con terapias sicológicas y dieta nutricional, el paciente pierde al menos un kilo por semana.

 

Sugirió a los policías gorditos además de cuidar el balanceo en su alimentación, hacer ejercicio, la caminata es lo más recomendable y la ingesta de agua pura, dijo.

Precisamente la falta de ejercicio y sedentarismo de los policías municipales, son los factores desencadenantes del sobre peso.

 

Basta darse una vuelta por las Centrales Policíacas para ver la inactividad de los policías.

 

Roberto Fleischer Haro

Miembro de la IV generación de egresados de la Escuela de Policía del Estado de Sonora.

Registro Nacional de Seguridad Pública FEHR440205H26223583

 

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